“EL ACUERDO DEL CUPO NORMALIZA LAS RELACIONES FINANCIERAS ENTRE EL GOBIERNO VASCO Y EL GOBIERNO DE ESPAÑA TRAS DIEZ AÑOS DE DISCREPANCIAS”

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Pedro Azpiazu

PEDRO AZPIAZU URIARTE
Entrevista al Consejero de Hacienda y Economía de Gobierno Vasco, Pedro Azpiazu, tras el acuerdo alcanzado con el Estado para el cupo vasco 2017-2021.

PRESENTACIÓN 

Pedro Azpiazu Uriarte es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad del País Vasco. Se especializó en Economía Regional y Urbana, además de en Economía Aplicada e Integración Económica. En la actualidad, es Consejero de Hacienda y Economía del Gobierno Vasco, tras haber ejercido como diputado del Grupo Vasco EAJ-PNV en el Congreso de los Diputados, y portavoz del Grupo Parlamentario en materias económicas, de finanzas e industria, durante más de 15 años.

Gracias al papel desarrollado por el Grupo Vasco de EAJ-PNV y de Pedro Azpiazu en todas las negociaciones presupuestarias con el Gobierno español, se lograron acuerdos presupuestarios en la legislatura con el Gobierno de Zapatero, como el blindaje del Concierto Económico, la transferencia a Euskadi de varias competencias como las Políticas Activas de Empleo, además de inversiones en Euskadi por valor de 200 millones de euros.

Funcionario del Gobierno Vasco desde 1981, cuando ingresó como Técnico Superior en el servicio de Coyuntura de la Dirección de Estudios Económicos y Coyuntura, del Departamento de Economía y Hacienda. Fue también responsable del área del Sector Exterior, y jefe de Estudios Sectoriales.

Excelente conocedor de las finanzas vascas, ha formado parte de los sucesivos equipos económicos de los Gobiernos de José Antonio Ardanza. En 1987, fue nombrado Asesor para temas económicos del Consejero de Hacienda y Finanzas, Fernando Spagnolo, primero, y de Alfonso Basagoiti, después. En los años posteriores fue Director de Programación de Hacienda y Finanzas y, más adelante, Director de Economía y Planificación del Departamento de Economía y Hacienda, con el Consejero José Luis Larrea. Recayó también en él la responsabilidad de asesorar al entonces Vicelehendakari, Juan José Ibarretxe. Entre 1995 y 2000 ocupó el cargo de Director General de Finanzas y Presupuestos de la Diputación Foral de Bizkaia.

Tan bien como las cuentas vascas conoce San Mamés y las alineaciones del Athletic. Athletic, beti bihotzean...Extraño el día en que no luzca su pin en la solapa o no suene el "Athletic zuri ta gorria..." en su móvil. Nacido en Bilbao en 1957, está casado y tiene un hijo.

Has estado cuatro legislaturas en el Congreso representando al Pueblo Vasco. ¿Puedes hacernos una valoración del papel de un partido nacionalista y minoritario en un parlamento como el de Madrid?

En realidad he tomado posesión en seis ocasiones. He estado en la séptima legislatura, en la octava, en la novena, en la décima, la once y la doce. Aunque es verdad que la once fue muy breve, y en la 12ª lo dejé nada más constituirse la cámara. Sí que he estado en el congreso la legislatura entera de Rajoy, la potente, la segunda de Aznar, y en las dos de Rodríguez Zapatero. En total casi 17 años. Y es verdad que la capacidad de hacer las cosas depende en gran medida de la oportunidad, y también del juego de las mayorías parlamentarias y de la voluntad política.

Es cierto que algunos plantean, desde los grupos pequeños, su papel en el Congreso de los Diputados de una manera absolutamente testimonial, y lo que nosotros hemos planteado ha sido de otra manera, tratando de buscar siempre el acuerdo, la colaboración entre los partidos, tratando siempre de llegar a acuerdos de manera que se pudiera profundizar en el autogobierno, conseguir inversiones, o conseguir recursos que redunden en el bienestar de Euskadi.

Creo que ha sido la defensa de los principios por una parte, pero también el pragmatismo. Han sido los dos caminos que nos han guiado en la actividad política.

Han pasado casi seis meses desde que fuiste nombrado consejero. ¿Cómo has asumido el cambio de papel tras tu experiencia anterior y cuáles son las diferencias más significativas entre una responsabilidad y otra?.

Tengo que decir que la llamada del lehendakari para mí fue una gran sorpresa por una parte, pero supuso para mí una gran responsabilidad y una gran ilusión. Creo que después de una larga experiencia en la administración pública y en la política, es una manera bastante buena de culminar mi trayectoria para trabajar en beneficio del país, de Euskadi, que es lo que desde la administración y la política hemos tratado o he tratado de hacer siempre.
En ese sentido estoy orgulloso de tener la oportunidad de ser consejero de Hacienda y Economía. El trabajo es más intenso que mi trabajo anterior, y requiere de mayor dedicación. Es un trabajo que está más expuesto, tanto en el propio Gobierno como con otras instituciones, Diputaciones Forales, o con el gobierno español. En este sentido, es un trabajo bastante más complicado, pero a la vez ilusionante, y creo que es importante abordarlo desde la responsabilidad.

La fiscalidad está en el centro del debate político y social. ¿Qué papel crees que debe asumir el gobierno en la definición del modelo tributario, teniendo en cuenta la distribución de competencias vigente y la situación económica en la que nos encontramos?

Desde el punto de vista de la configuración interna de los recursos tributarios disponibles, tenemos tres leyes básicas: la ley de Territorios Históricos, la ley de Aportaciones Quinquenal, y la de Armonización, Coordinación y Colaboración Fiscal, que constituyen una auténtica constitución financiera interna en Euskadi. Es necesario hacer una lectura conjunta de estas tres leyes, que regulan nuestro sistema de ingresos y gastos. La ley de Territorios Históricos optó por un modelo de financiación de riesgo compartido o bolsa común de recursos procedentes de los tributos concertados entre el Gobierno Vasco y las diputaciones forales. Las entidades locales también participan de esta bolsa común de recursos, si bien cuentan con sus propios tributos.

Desde el punto de vista económico, las cargas de gasto público asumidas por el Gobierno Vasco alcanzan alrededor del 70% del gasto público presupuestario, y a su vez el 95% de los ingresos disponibles del gobierno provienen de los tributos concertados. En este sentido, cabría decir que existe una asimetría entre la capacidad recaudatoria y las obligaciones de gasto de los diferentes niveles institucionales. Por eso, para conseguir coherencias, se requiere una estrecha colaboración entre el gobierno y las diputaciones. Nuestro modelo se basa en la lealtad institucional, que siempre hemos mantenido entre las distintas instituciones.

Por estas razones, el gobierno debe tener un papel activo en la definición del modelo tributario. La coordinación entre instituciones y armonización de medidas debe llevarse a cabo en el órgano de coordinación tributaria de Euskadi, qué es el órgano específicamente creado por la ley para esta finalidad.

¿En qué medida el hecho de estar gobernando en coalición con el PSE afecta a ese papel del gobierno?

Compartimos los objetivos que cualquier ajuste o mejora de nuestro sistema tributario debe perseguir, y así está recogido específicamente en el programa de gobierno, que establece que impulsaremos desde órgano de coordinación tributaria la actualización de la normativa fiscal precisa para incentivar la actividad económica, la innovación y el empleo, y para salvaguardar las políticas sociales y los servicios públicos esenciales. A mí, como consejero, me corresponde en este caso tratar de dar cumplimiento a este acuerdo que está en el programa de gobierno y que tenemos que llevar adelante.

Hay una corriente de opinión contraria al concierto económico basada en una acusación del privilegio injusto. En tu experiencia en el congreso, ¿hasta qué que punto crees que dicha percepción está generalizada en la clase política española?

El sistema de concierto y las leyes de cupo constituyen un sistema de financiación específico singular, con amparo constitucional, y que tiene su fundamento en los derechos históricos de los territorios forales. Que sea específico o singular no quiere decir que sea un privilegio, y menos injusto. De hecho, es un sistema de riesgo unilateral y así se ha demostrado en esta dura crisis hemos tenido desde el año 2009, donde el Estado ha acudido al rescate de las comunidades autónomas de régimen común, mediante instrumentos como el FLA o el fondo de pago a proveedores, o la condonación de intereses, instrumentos de los que las instituciones vascas no nos hemos beneficiado. Hemos sobrevivido a la crisis con nuestros propios recursos, que no son otros que los tributos concertados y el recurso al endeudamiento en los mercados financieros.

De todas formas, a pesar de esto, existe en la clase política española una sensación, yo diría profunda, de que este sistema es un sistema asimétrico o privilegiado, aunque creo que responde más a un desconocimiento del sistema que a otra cuestión. Es verdad que se mantienen muchas veces posiciones políticas a priori, que efectivamente responden al desconocimiento, y que desde nuestra posición no son entendibles. De ahí creo que también es importante hacer una pedagogía para explicar a los que todavía no lo conocen cuáles son las características de nuestro sistema.

En relación con lo anterior, ¿crees que ha habido alguna modificación derivada de la irrupción de los nuevos partidos políticos en la escena nacional?

Es evidente que algunos partidos, como en su día fue UPyD y ahora Ciudadanos, que quieren hacer tabla rasa de cualquier pluralidad, peculiaridad o elemento diferenciador en las relaciones financieras, y pretender la consecución de estructuras políticas estatales, centralistas y uniformes. En todo caso, el concierto se asienta en el bloque constitucional y Estatuto de Gernika, y la institución del Concierto Económico tiene fundamento en el acervo histórico del Pueblo Vasco, en su capacidad de autogobierno, y en su deseo de autogobierno. Por tanto, mientras los vascos tengamos la voluntad de mantener y actualizar el concierto económico, este continuará vigente más allá de los planteamientos de algún partido político estatal, que tampoco representa una mayoría relevante en la política española, y mucho menos en la vasca. Los responsables de mantener la institución del concierto económico viva y actualizada somos fundamentalmente los vascos.

Uno de los retos al inicio de la legislatura era alcanzar un acuerdo en torno la cupo tras caso 10 años de desencuentros. ¿La valoración del mismo ha sido positiva, con carácter general? ¿En qué medida crees que tus relaciones y experiencia en la política española han facilitado la rápida consecución del acuerdo?

Las relaciones personales en la política, al igual que en el resto de los ámbitos, son fundamentales para que los proyectos salgan adelante. En este caso, las relaciones con el ministro Montoro son buenas y vienen ya desde hace muchos años. Dicho esto, no nos podemos llevar a engaño y todos debemos ser conscientes de que aunque la responsabilidad de llegar a este acuerdo corresponde a los gobiernos, la actual coyuntura política ha sido propicia para que ello haya sido posible. Este acuerdo se alcanzó en la comisión mixta del concierto, que es un órgano bilateral que refleja la esencia y el espíritu del concierto económico.

Se ha anunciado una nueva reunión de la comisión mixta en julio. ¿Qué cuestiones están todavía pendientes de acuerdo y cuales son las aspiraciones de mejora del concierto pendientes para esta legislatura?

Tenemos acordado convocar la comisión mixta del concierto económico en julio para aprobar en primer lugar el proyecto de ley quinquenal 2017-2021 para su posterior tramitación en las Cortes Generales, una vez que el Estado ya disponga de la ley de presupuesto generales de 2017 aprobada. Sobre este presupuesto se determina el cupo del año base del próximo quinquenio. También hay materias relacionadas con aspectos tributarios del concierto económico que necesitan una actualización. Aunque ahora mismo no hay nuevos impuestos pendientes de concertación, sí hay otras cuestiones del concierto que es necesario actualizar.

Uno de los peores enemigos del concierto es la obsolescencia y la falta de actualización en una materia tan cambiante y cada vez más globalizada como es la materia tributaria. Resulta necesario reforzar las capacidades de gestión e inspección de las haciendas forales más allá de su ámbito territorial. Su incorporación en redes europeas de intercambio de información y de obtención de información de relevancia tributaria, son aspectos claves para reforzar las capacidades de gestión tributaria en las haciendas forales en un entorno globalizado.

Ahora que ha salido a la palestra la reformulación del Estado para plantearlo como un Estado Federal, ¿ese hipotético escenario podría afectar al concierto económico? ¿Tendría encaje el concierto en un Estado Federal como el que algunos propugnan?

Todavía no sabemos muy bien en qué se concretan las propuestas sobre federalismo que algunos propugnan, o que algunos dicen que propugnan. En todo caso, sean cual sean estas propuestas, el concierto económico habrá que adaptarlo o incorporarlo a ese hipotético nuevo modelo manteniendo las esencias del propio concierto. No debemos de olvidar que el concierto es un pacto, y un pacto solo se cambia por otro pacto, con lo cual, cualquier modificación que debiera realizarse dentro de ese nuevo modelo federal, tendría que respetar estas cuestiones, o la idea de pacto, que es fundamental para la sociedad vasca.

La fiscalidad internacional está viviendo unos momentos de profunda transformación, liderada por la OCDE y por la UE. ¿En qué medida este proceso afecta a las capacidades que el concierto económico reconocen nuestras instituciones, y en relación con ello, piensas que pudiera ser referente para otras regiones de otros Estados que tienen aspiraciones de más autogobierno?

La globalización de la economía y la sofisticación de la planificación fiscal agresiva, ha llevado a la OCDE a abordar estas cuestiones para preservar las bases imponibles de los Estados miembros, y evitar la erosión de las bases imponibles. La Comisión Europea está trasladando estas recomendaciones de la OCDE a las directivas de obligada aplicación en los Estados miembros. No veo la adopción de estas medidas a nivel comunitario, incluso mundial, como una amenaza a las capacidades del concierto económico. Más bien diría que la contrario, que suponen una oportunidad y la posibilidad de disponer de una serie de instrumentos tributarios y de intercambio de información, para garantizar nuestras bases imponibles y protegernos de la erosión en un ámbito económico tan abierto e internacionalizado como es el de la economía vasca.

La planificación fiscal agresiva afecta a pequeñas y medianas empresas industriales locales vascas, que no pueden competir con las multinacionales, de forma que se ven en general perjudicadas, y soportan muchas veces una competencia feroz.

En consecuencia, habría que valorar las medidas que están adoptando en la OCDE y en la Unión Europea, con el objetivo de minimizar el impacto negativo que esta planificación fiscal agresiva está produciendo en las empresas vascas que pagan sus impuestos.

Como sabes, la asociación Ad Concordiam se constituyó en el año 2000, precisamente en el mismo año en que te trasladaste a Madrid para conmemorar el vigésimo aniversario del concierto económico, y con vistas a la negociación del nuevo, con el reto de promover y difundir el concierto. Últimamente están surgiendo iniciativas sociales dirigidas a idéntico objetivo que están teniendo bastante notoriedad, como la comunidad del concierto económico, de la mano de Pedro Luis Uriarte. ¿Qué actuaciones está desarrollando el Gobierno Vasco en este sentido, y desde tú responsabilidad actual, tienes previsto impulsar otras nuevas?

Antes que nada, quisiera agradecer a Ad Concordiam la posibilidad que me ha dado con esta entrevista para que el gobierno también pueda fijar o establecer sus ideas en relación a estos temas, que son tan de actualidad, y que temo van a seguir siéndolo durante los próximos meses.

Efectivamente, hemos asumido el reto de dar a conocer y poner en valor en la sociedad vasca el concierto económico y sus cualidades. Por lo tanto, valoramos muy positivamente también le papel que hasta este momento ha vendido realizando Ad Concordiam, al igual que otras iniciativas más recientes, y nos gustaría contar con Ad Concordiam especialmente y colaborar estrechamente para tratar explicar esta realidad del concierto económico. Creemos que es importante hacerlo y, de verdad, desde el gobierno, agradecer enormemente la colaboración de Ad Concordiam con el Gobierno Vasco.

Supongo que habrás leído las declaraciones del presidente de Aragón. Te leo: "el presidente de Aragón, Javier Lambán, ha considerado hoy que el acuerdo logrado entre el Gobierno de España y el PNV sobre el cupo vasco hace absolutamente imposible que se pueda alcanzar un pacto de financiación autonómica con el reto de comunidades".

Se extiende en sus consideraciones, para terminar diciendo que "ha reconocido que cree sinceramente que el proceso para la reforma, que se había iniciado de manera titubeante, se ve ahora definitivamente arruinado con este acuerdo del cupo vasco".

¿Qué opinas de estas declaraciones del presidente de Aragón?

Me quedo absolutamente sorprendido, y vete a saber por qué Lambán dice este tipo de cosas. Pero antes me he referido a que mucha gente habla y tiene posiciones políticas desde el desconocimiento. Me da que para hacer estas declaraciones solo se puede tener un enorme desconocimiento. Creo que la política es otra cosa. Lo mínimo que se le puede pedir a cualquier político es que respete los sistemas de los demás. Nosotros tenemos un sistema propio que tiene que ser respetado. Al igual que nosotros respetamos el modelo de asociación de régimen común, exigimos que se nos respete nuestro modelo peculiar.

A partir de ahí, las declaraciones forma parte de las personas, que en este caso no comparto en absoluto.

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