“CREO QUE LA ASOCIACIÓN HA HECHO UNA LABOR ABSOLUTAMENTE IMPRESCINDIBLE”

JOSÉ RUBÍ

JOSÉ RUBÍ
José Rubí es presidente de la Junta Directiva de la Asociación Ad Concordiam y
Secretario Técnico General del Departamento de Hacienda y Finanzas
de la Diputación Foral de Bizkaia.

 

Celebramos el 20 aniversario de Ad Concordiam, teniendo en cuenta que fuiste uno de sus promotores y fundadores desde la Diputación Foral de Bizkaia y que sigues plenamente vinculado a su día a día, nos gustaría que hicieras una valoración del papel que ha desempeñado a lo largo de su existencia y si ha satisfecho la misión para la que fue constituida.
 
Creo que la Asociación ha hecho una labor absolutamente imprescindible. Siempre he pensado que la promoción, difusión y divulgación del Concierto Económico debería ser una actividad que las administraciones vascas tendrían que plantearse como una de las más relevantes a desarrollar y debería formar parte de su plan de acción de manera permanente. Y lo creo, por varios motivos. En primer lugar, porque el Concierto Económico es la manifestación más importante de los derechos que históricamente han pertenecido al pueblo vasco que, además, tenemos el privilegio de seguir disfrutando. En segundo lugar, porque el régimen de Concierto, desde el punto de vista de los sistemas de financiación de federalismo fiscal, tiene unas características que lo hacen único a nivel internacional. Y por último, porque, lamentablemente, la información de la que disponemos nos indican que el conocimiento del Concierto entre la ciudadanía vasca es manifiestamente mejorable, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo. Y, como decía ya en los años 20 del siglo pasado un responsable político vasco “no se ama lo que no se conoce”. Por todo eso, creo que la pedagogía sobre nuestro especial sistema de financiación debería estar institucionalizada.
 
En cuanto a la segunda parte de tu pregunta, pienso que la Asociación ha aportado su granito de arena a esa labor de divulgación y pedagogía, gracias a las tres instituciones que colaboran en la misma, la Diputación Foral de Bizkaia, la Universidad del País Vasco y la Universidad de Deusto, así como al trabajo de las personas que colaboran en las actividades de la Asociación. Sin embargo, creo que esa colaboración, entusiasta y desinteresada, es insuficiente y es labor de las instituciones desarrollarla o, al menos, completarla. 
 
Gran parte de tu trayectoria profesional ha estado, y sigue estando, vinculada al Concierto Económico. Desde tu punto de vista, ¿cuáles han sido los momentos de mayor trascendencia de los que has sido testigo privilegiado?.
 
Desde que me incorporé a la Diputación Foral de Bizkaia, allá por el año 1983, justo después de las inundaciones de Bilbao, he tenido la fortuna y el honor de vivir de forma directa prácticamente todos los momentos en que se han desarrollado las capacidades que el Concierto reconoce a las instituciones vascas, a través de las correspondientes negociaciones, formando parte, en muchas de ellas, siempre en nombre de la Diputación Foral de Bizkaia, de la representación vasca en los grupos de trabajo. A lo largo de todos estos años ha habido muchos momentos de alegría y otros de inquietud y zozobra. Si tuviera que elegir los que me parecen más importantes, señalaría aquellos en los que se ha ampliado la capacidad normativa de nuestras instituciones (en el año 1990 en el Impuesto sobre Sociedades y en el 1997 en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas). Por supuesto, el hito más relevante fue el de la negociación del actual Concierto de 2002, en el que se reconoció la vigencia indefinida del Concierto. Entre los momentos de incertidumbre habría que señalar las consecuencias negativas derivadas de la famosa sentencia del Tribunal Supremo de 9 de diciembre de 2004 y, como no puede ser de otra manera, su solución a través de la sentencia de 11 de septiembre de 2008 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que supuso el reconocimiento de la conformidad del Concierto con la normativa comunitaria. También tengo que señalar la relevancia del acuerdo alcanzado para la incorporación de representantes vascos en los grupos de trabajo del ECOFIN, que supuso la culminación de una de las aspiraciones más recurrentes de las administraciones fiscales vascas. Últimamente creo que ha sido de extraordinaria importancia el acuerdo adoptado en la reciente Comisión Mixta del Concierto Económico de la capacidad de las instituciones forales para financiarse a través de deuda, en estos tiempos en los que la estabilidad y la disciplina presupuestaria habían servido a la administración estatal para negarnos dicha facultad.
 
Dejando a un lado conceptos legales o formulaciones comunes, ¿podrías ofrecernos una visión personal sobre lo que significa el Concierto Económico?.
 
Más allá de las definiciones técnicas o legales, creo que al contestarte a la primera pregunta he avanzado cuales son las manifestaciones del Concierto que más valoro. En primer lugar, su carácter histórico propio del País Vasco, en la medida en que el Concierto es la manifestación actual de unos derechos y unas capacidades para cuya comprensión hay que bucear en lo más profundo de nuestra historia. Creo sinceramente que esa característica es algo que lo pone en valor, en lugar de servir para calificarlo de antigualla, como hacen algunos que lo critican. En segundo lugar, porque constituye un sistema de financiación perfectamente homologable a cualesquiera de los de federalismo fiscal vigentes a nivel internacional, pero que tiene unas características que lo hacen diferente y único: el riesgo unilateral y la responsabilidad. Por otra parte, por mucho que busques en la escena internacional, no encontrarás un sistema en el que la entidad regional financie con sus propios recursos al estado central. Otra característica que lo hace especial es su carácter pactado que hace imprescindible que, en su diseño y aplicación, se alcancen acuerdos entre las instituciones vascas y las estatales. Precisamente, esa característica es la que hemos querido poner en valor en el lema de nuestra Asociación (Ad Concordiam) con el que se quiere indicar que el pacto, el acuerdo y la concordia forman parte del ADN del Concierto Económico.
 
Incluso eres uno de los pocos técnicos que ha vivido en primera línea la mayor parte de las negociaciones del Concierto Económico de la democracia actual. Desde esa posición, ¿podrías trasladarnos tu impresión sobre las negociaciones en materia de Concierto?.
 
Creo que en los procesos negociadores entre las administraciones vascas y estatal se enfrentan dos concepciones radicalmente distintas del Concierto Económico. Por un lado, lo que podríamos llamar la concepción vasca que está convencida de que el Concierto reconoce a sus instituciones la condición de una administración tributaria integral, tanto desde el punto de vista normativo, como desde el de la aplicación de los tributos. Por otra parte, la concepción de la administración central que parte de la premisa de que el Concierto es un régimen privilegiado, una excepción al régimen común que, como tal, debe interpretarse restrictivamente. Ese choque entre dos ideas contrapuestas hace que las negociaciones sean complicadas y que cualquier reconocimiento de capacidades a las instituciones vascas sea considerado como una cesión inadmisible. El hecho de que cualquier decisión deba ser pactada en foros bilaterales paritarios hace que los acuerdos en sede técnica sean difíciles de alcanzar y que las cosas avancen a impulsos “políticos”. Otro de los prejuicios que dificultan las negociaciones es el convencimiento de que cualquier cuestión que trascienda las fronteras del estado deba entenderse que forma parte de las llamadas “relaciones internacionales” y, como tales, competencia exclusiva del estado. Este problema se ha convertido últimamente en el mayor escollo para un desarrollo adecuado de las capacidades reconocidas por el Concierto Económico en orden a la aplicación de los tributos, en un escenario en el que los hechos imponibles se producen en medida creciente en relaciones transnacionales y que los acuerdos a nivel internacional se revelan cada vez más necesarios.
 
Desde un punto de vista personal, tengo que decir que he tenido la suerte siempre de contar con la confianza de los responsables políticos de la Diputación Foral, así como de haber contado con el apoyo de un excepcional equipo de personas comprometidas de la organización, que han facilitado mi participación en los procesos de negociación de forma inestimable.
 
¿Consideras que existen diferencias en las negociaciones que afectan a la concertación impositiva y las que afectan al sistema de financiación?.
 
Si, creo que hay varias diferencias. La primera, aunque no la principal, es que el tempus de las negociaciones de una y otra suele ser distinta. Mientras que las relativas a la parte tributaria suelen venir determinadas por decisiones de la administración estatal, como las de crear nuevas figuras tributarias que exigen su concertación, momentos en los que se aprovecha además para buscar soluciones a los problemas que se ponen de manifiesto en la aplicación de los puntos de conexión o en la propia aplicación de los tributos, en el caso de las relaciones financieras nos encontramos con un proceso negociador recurrente y periódico, puesto que el cupo, por imposición del propio Concierto, hay que negociarlo cada cinco años, aunque a lo largo de la vigencia de cada ley quinquenal se pueden plantear cuestiones puntuales que exige solución. 
 
Sin embargo, la diferencia más relevante responde a la distinta concepción de las haciendas que mantenemos una y otra representación, como ya he comentado antes. El hecho de que, en la parte tributaria, convivan el régimen foral con el régimen común, hace que los planteamientos de la administración estatal en la concertación tomen como referencia el sistema de las comunidades autónomas de régimen común, de forma que el objetivo siempre es que nos desviemos lo menos posible de la situación de esta. Si te fijas en lo que ha ocurrido en los últimos años, verás que. si la negociación se refiere a figuras tributarias que forman parte de los tributos cedidos en el sistema LOFCA, el objetivo, como te he dicho, es que el punto de conexión y la capacidad normativa no difiera del que se predica respecto de los tributos cedidos y, si se trata de tributos ajenos al sistema LOFCA, el objetivo es no ceder capacidad normativa alguna. En cuanto al cupo, tenemos siempre que enfrentarnos a la idea de privilegio que los negociadores estatales tienen del sistema, de forma que el objetivo viene a ser que el País Vasco contribuya más, con independencia de cualquier otra consideración.
 
El otro entrevistado de este Newsletter es Andoni Montes, joven investigador que se acaba de incorporar al centro de Documentación del Concierto Económico de la UPV/EHU. Eres buen conocedor del Centro, ya que también estas vinculado a sus actividades desde la Diputación Foral de Bizkaia, ¿qué sinergias se generan entre Ad Concordiam y el Centro? ¿Qué espacios compartís y en cuáles os diferenciáis?.
 
Creo que las actividades de Ad Concordiam son complementarias de las que desarrolla el Centro. Mientras que este se dirige básicamente a ofrecer medios, documentación e información dirigidos a personas interesadas en labores académicas o de investigación, Ad Concordiam se centra más en las labores de divulgación, en la medida en que la información que ofrece pretende cubrir un público objetivo diferente. Por un lado, intentar prestar la información básica de una manera accesible para aquellos que se acercan por primera vez al Concierto Económico o a complementar a los que tienen un conocimiento básico del mismo. Por otro, también pretende mantener al día a los profesionales que tienen que lidiar de forma cotidiana con la coexistencia de las dos administraciones, informando de las sentencias de los tribunales de justicia o de órganos administrativos, las resoluciones de la Junta Arbitral o, incluso, de la doctrina científica en torno al Concierto.
Por supuesto, coincidimos en la labor divulgativa, en la que colaboramos estrechamente, como en la organización de conferencias, jornadas o seminarios en torno a cuestiones relativas a la historia, diseño o aplicación del Concierto Económico.
 
 
Estamos de 20 cumpleaños, ¿qué momento destacarías de todos los que has vivido junto a Ad Concordiam?.
 
Ha habido muchos momentos interesantes a lo largo de los 20 años de existencia de Ad Concordiam, pero si tuviera que pronunciarme por uno de ellos, sin duda tendría que remontarme al principio, en el momento que surgió la idea de su constitución cuando se acercaba la finalización de la vigencia del Concierto de 1981. Me refiero a la exposición “500 años de Hacienda Foral” que diseñamos y pusimos en práctica a comienzos de 2001, con la que, pretendimos conseguir como objetivo fundamental preparar al Territorio Histórico de Bizkaia, sus ciudadanos y sus Instituciones, para afrontar, con las debidas garantías de éxito, el proceso de renovación que teníamos que enfrentar en aquel momento, intentando que la sociedad vasca recuperara la conciencia de la importancia básica del Concierto Económico. La verdad es que fue una experiencia muy gratificante además de divertida, en la que tuvimos la suerte de contar con los miembros de El Cajón, un equipo de creativos, que supieron dar forma amable y accesible a cuestiones normalmente difíciles de transmitir a la ciudadanía en general y con los que todavía hoy mantenemos una fuerte relación de amistad. 
 
Y por último, ¿Qué deseo te gustaría que se viera cumplido en el ámbito del Concierto Económico antes de que finalices tu etapa profesional?.
 
Creo que el reto del Concierto Económico hoy se encuentra en el ámbito internacional. Hemos iniciado un recorrido que ha comenzado con la incorporación de representantes vascos en los grupos de trabajo del ECOFIN, pero ese recorrido no ha hecho más que empezar. Me gustaría ver como a las haciendas forales se les reconoce el derecho y se incorporan con naturalidad a participar en la construcción del nuevo orden fiscal que se está produciendo en el ámbito internacional y, en particular, en el europeo. Me temo que va a ser difícil de conseguir, no porque lo vea como una meta imposible, sino porque las grandes logros suelen el resultado de largos y laboriosos procesos, así que me conformaré con haber puesto mi granito de arena para conseguirlo.