En Pocas Palabras

Origen del Concierto Económico

El Concierto Económico surge tras la abolición foral, después de la finalización de la II Guerra Carlista a finales del siglo XIX, como sistema de contribución de las provincias vascas a las finanzas del Reino de España, reconociendo a las Diputaciones Forales la facultad de recaudar sus propios impuestos a fin de hacer frente a los gastos propios y a los comunes del Estado.

El primer Concierto Económico se aprobó en 1878 y ha sido renovado sucesivamente hasta nuestros días, con la única excepción del período franquista que suspendió su aplicación en Bizkaia y Gipuzkoa hasta su recuperación en 1981. La última renovación ha tenido lugar en 2002.

¿Qué es hoy el Concierto Económico?

El Concierto Económico es el sistema de financiación propio del País Vasco, en virtud del cual se establecen y regulan las relaciones financieras y tributarias entre aquél y el Estado español.

La Constitución de 1978, vigente en la actualidad, garantiza el Concierto como expresión de los derechos históricos de Bizkaia, Gipuzkoa y Araba-Álava, y prevé su actualización en el marco del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Autónoma del País Vasco.

¿Para qué sirve?

Con las facultades que reconoce el Concierto Económico, el País Vasco recauda los impuestos que pagan los ciudadanos vascos para hacer frente a los gastos necesarios para la prestación de los servicios públicos que reciben.

Los Territorios Históricos (Bizkaia, Gipuzkoa y Araba-Álava), a través de sus Instituciones (Juntas Generales) deciden los impuestos que los ciudadanos deben pagar así como la cuantía de los mismos y se encargan (Diputaciones Forales) de gestionarlos y recaudarlos.

La proximidad de estas Instituciones al ciudadano garantiza la adecuación de los impuestos que se pagan y de los servicios que se reciben a las necesidades reales de los ciudadanos del País Vasco.

¿Qué es el cupo?

El cupo es la contribución que tiene que pagar el País Vasco a las arcas estatales para sufragar las competencias que el Estado presta en beneficio de los residentes de esta Comunidad Autónoma al no haber sido transferidas, como los gastos de Defensa, Exteriores o la Corona, entre otras.

El País Vasco financia dichas competencias en proporción a su riqueza (6,24% de la renta total estatal) con independencia de la cuantía de sus ingresos o de su situación financiera.